Publicación estudiante

Juan y la gigante Panamá

El siguiente es el primer tracto de una serie de relatos urbanos ubicados en la imponente Ciudad de Panamá,  narrados a partir de una compleja dinámica social que con temor a equivocarme diré fue transmitida a mí a través de distintos iconos de su cotidianidad. Taxistas, edificios; contemporáneos y coloniales, marginalidad, deterioro y sobre todo un voraz mercado inmobiliario que crece sin el más mínimo reparo en su contexto, son algunos de los elementos que me permitieron escribir estas historias.

Mi recorrido, como muchos comenzó en el aeropuerto de Tocumen. Aunque de mayores dimensiones, ni el aeropuerto ni sus alrededores aparentaban una gran diferencia del paisaje circundante al Juan Santa María y la llanura Alajuelense que lo acompaña. Espacios un tanto familiares definían la periferia de Tocumen.

Abordé uno de los tantos amarillos que vigilaban el perimetro de la terminal y fijamos el rumbo al Casco Antiguo de Panamá. Viviendas clase media se homologaban con su común denominador Costarricense y acompañan mi recorrido por la Avenida Domingo Díaz, una de las más viejas e importantes de Panamá. Sin embargo mi lectura no podría haber sido más apresurada.

De repente y para mi asombro, todos estos lenguajes que me eran sumamente cotidianos comenzaron a cambiar, no precisamente en forma sino en escala, composición y repetición. Las bodegas y almacenes comerciales empezaron a crecer, a duplicarse y hasta a fundirse en monstruos comerciales de todos los tamaños.

Algunos eran tan familiares como los que residen Escazú, otros tan ajenos que llegaban a albergar pequeñas ciudades en sus interiores. Personas, apartamentos, comercios, oficinas, nada estaba a salvo de ser contenido por la enormidad de estas edificaciones.

Estos gigantes de vidrio, acero y ladrillo repellado competían uno con el otro por la supremacía visual en un paisaje tanto saturado como contrastante y complejo. Algunos eran viejos, opacados por el abandono, otros adultos jóvenes y cascarrabias, los últimos tan modernos, tan enormes y tan majestuosos que podrían no tener nada que envidiarle a las grandes ciudades y su arquitectura internacional. Y sin embargo sería hipócrita decir que no fui cautivado por Panamá; sus excesos, tamaños, formas, su plástica pero sobre todo su complejidad.

Mi trayecto en taxi, iba apenas a la mitad. Conforme nos alejábamos de la ciudad de gigantes, a través de la Cinta Costera iba descubriendo una Panamá más pequeña, más antigua pero sobre todo más hermosa. El Casco Viejo me esperaba y yo aún no sabía ni la mitad.

Primer Recorrido

Mapa de primer recorrido por Panamá

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